Cada vez aumenta más el número de abortos en los adolescentes de los países desarrollados. Muchos menores ven en el aborto una salida al problema que los aflige en ese momento, pero el aborto no es la salida real al problema. Al abortar, parte de ti se esta muriendo y las secuelas psicológicas son difíciles de sanar. La posturas correctas son la abstinencia sexual, el uso de métodos anticonceptivos y en el caso de estar embarazada la postura humana debe ser LA VIDA.
Es necesario aclarar que hay distintos tipos de aborto y que sus características son propias a cada etapa del embarazo.
Aborto espontáneo
Es aquel que se produce antes de las 20 semanas de embarazo y donde se produce una pérdida del feto. Hay estudios que fijan en un 20% la posibilidad del aborto espontáneo en cualquier mujer. Uno de los síntomas puede ser un dolor agudo bajo el vientre. También se puede presentar un sangramiento excesivo y calambres en el bajo vientre. Estos síntomas son una señal de que el embarazo no se está desarrollando en forma normal. Las causas pueden ser diversas, sin embargo, el hecho de que una mujer haya tenido abortos espontáneos, no significa que no pueda tener hijos. Es conveniente visitar a un especialista para que de un diagnóstico y señale un tratamiento específico para cada caso.
Aborto o Interrupción Voluntaria del Embarazo
Es aquella que se produce bajo la supervisón e intervención médica. Es una decisión que toma la pareja y se hace de forma voluntaria. Suele ser una situación muy complicada y la decisión suele ser difícil de tomar ya que hay varios factores que influyen sobre qué hacer: riesgos físicos, riesgos psicológicos, consecuencias sociales y aspectos legales.
El aborto es un momento muy difícil para la pareja y especialmente para la mujer. Es muy posible que se produzca una gran depresión por este tema. Después de la interrupción voluntaria pueden surgir problemas de culpabilidad y todo aquello que esté relacionado con bebés y fechas supuestas en que debiera haber nacido el bebé, cumpleaños, etc… tenderá a entristecerla aún más.
En estos momentos existen dos procedimientos: la intervención quirúrgica y la píldora abortiva que, desde hace muy poco, se ha empezado a comercializar en España.
1. Intervención quirúrgica.
La técnica varía en función del tiempo de gestación.
Hasta las 12 semanas, la técnica más utilizada es la aspiración, y se realiza con anestesia local. Se introduce una cánula de plástico a través del cuello uterino. Mientras, el otro extremo de la cánula está conectado a una máquina que absorbe el contenido del útero. Mediante esta técnica se produce el desmembramiento del feto. Hay estudios que demuestran que el feto huye de la cánula y emite quejidos al momento de ser desmembrado. La intervención no dura mucho y al cabo de pocas horas la chica se puede ir a casa. En ocasiones, si queda algún resto en el interior de la matriz, se realiza un legrado o raspado. De 12 a 16 semanas, se realiza un legrado, con anestesia general. Se produce una dilatación del cuello del útero y se raspa el contenido del útero mediante un instrumento llamado legra. Requiere una noche de hospitalización. Más de 16 semanas, el método es la inducción. Mediante unos medicamentos se provocan las contracciones del útero, obligándole a expulsar el contenido. Suele alargarse unas horas y no se utiliza anestesia general, pero sí unos sedantes. Tras la operación, la mujer debe estar ingresada dos o tres días.
2. La Píldora
Está de moda porque es la novedad, pero no se hace tanto uso de ella. De hecho, en España, parece ser que su éxito es relativo puesto que el proceso que lleva al aborto final es muy complejo y traumático. Muchas personas piensan que se trata de tomar una píldora y la mujer se va a su casa, pero no es así. En realidad son tres tomas: se toman tres pastillas en una primera visita y pasadas 48 horas la mujer tiene que volver a la clínica para tomar otra dosis, que será la que haga expulsar el contenido del útero. La mujer se quedará en observación en la clínica durante unas horas, para favorecer que se produzca allí la expulsión. Pasadas estas horas, si no ha habido expulsión del contenido del útero, la mujer se marcha, teniendo que vivir ella por su cuenta la expulsión. Esto es realmente duro. Después, tiene que volver a la clínica para hacerse una exploración y comprobar que no ha quedado nada dentro del útero, de lo contrario habría que realizar un legrado. Como se puede ver, el proceso es mucho más lento y la mujer sufrirá mucho más durante todo el proceso.



Mayo 19th, 2008 a las 14:54 pm
Que malo. La verdad yo se que siente una persona cuando aborta pero uno debe de pensar que lo que hace está muy mal. Piensen antes de cometer una locura.