Zonas erógenas masculinas

Los hombres pueden ser estimulados hasta en los puntos más inesperados, en manos de cada mujer está descubrir cada poro del cuerpo de su pareja.

Los cuerpos masculinos son como terrenos desconocidos: están llenos de zonas erógenas por descubrir, diferentes de los genitales, del cuello y de las tetillas.

Por eso, cuando el hombre tiene como pareja a una amante perfecta, a una conquistadora en todo el sentido de la palabra, puede darse cuenta de que una sola caricia, en el lugar menos esperado, bastará para elevarle al máximo los niveles de pasión.

Las zonas erógenas están presentes por todo el cuerpo humano porque está lleno de terminaciones nerviosas que, al ser estimuladas, despiertan sensualidad y conducen al placer sexual de manera inevitable.

Unas de estas partes son primarias, mucho más atrevidas, como es el caso del pene y las tetillas, que se reconocen como activadores inmediatos de placer sexual.

Otras son secundarias, mucho más discretas e inofensivas a la vista pero muy sensibles y sensuales al tacto continuo y permanente. Es el caso del cuello, la nuca, los hombros, las orejas, la espalda… la lista es interminable.

Lo cierto es que el cuerpo en sí es una sola zona erógena, al igual que la piel, como lo afirma el médico sexólogo Álvaro Poveda Carrillo. El problema es que la gente no lo sabe y se dedica a realizar el sexo con fórmulas matemáticas o conforme a los modelos que aprende de medios como el cine o la televisión.

“Los seres humanos estamos acostumbrados a que nos den claves y, por lo mismo, nos interesa más que nos den pautas de conducta que aprender a manejar los controles”, comenta el especialista.

Este es una de los peores errores que pueden cometer la mujer o el hombre que quieran llegar a ser la (el) mejor de los amantes porque estas zonas tienen la virtud de que cambian de un día para otro y de una persona a otra. Por eso es que el sexo necesita siempre de tanta variedad.

10 puntos de fuego
En cuestión de sexualidad no se le puede hacer el feo a ninguna zona, porque hasta la que uno menos se imagina puede despertar la pasión a través de miles de terminaciones nerviosas. Anímese a descubrir qué tan excitantes le pueden resultar a su pareja. En el caso de los hombres son, según Poveda:

1. Pliegue axilar. Mucha gente no la estimula porque es una especie de tabú, pues se les tiene miedo a los olores desagradables que emana esa parte e inclusive a la cantidad de desodorante que se aplica. Pero acariciarla puede ser tan excitante como rozar con las manos el miembro viril. Es cuestión de ensayar, puede que con su pareja funcione, como también puede que no. El descubrimiento es el encanto de lo erógeno.

2. Pliegue inguinal y el periné. Son zonas muy estimulantes. El periné es la distancia que existe entre el ano y el escroto. Acariciarla puede volver loco de pasión a cualquier hombre.

3. Cabello. Los masajes en el cuero cabelludo, tanto al comienzo como al final de la relación, son muy estimulantes. Hay que hacerlos suavemente, con la yema de los dedos.

4. Ojos. Los párpados tienen muchas terminaciones nerviosas por eso hay que besarlos y lamerlos sutilmente.

5. Brazos y manos. Las manos tienen más de 40 mil terminaciones nerviosas. Se deben recorrer con la lengua, la boca, las manos… Lo mismo ocurre con los dedos, la parte interna del antebrazo, los codos, que son zonas erógenas secundarias que es-tán a la espera de ser descubiertas por una pareja inquieta.

6. Lengua. Nada más erógeno que besar y besar, una y tres mil veces a la pareja. Siempre de manera sensual, dejándose llevar, guiados únicamente por sus instintos.

7. Ingle. Recorrerla con los dedos, en la zona de la cadera, en dirección hacia el pene, pasar por los testículos y terminar en el perineo es una buena forma para enloquecer a algunos de ellos.

8. Glúteos. Es una parte del cuerpo rica en terminaciones nerviosas que se puede estimular con masajes y hasta con palmadas y pellizcos suaves. Al momento del acto sexual, nada mejor que estrujarlas con fuerza.

9. Próstata. Se puede estimular a través del perineo o por el ano y, al parecer, produce toda clase de sensaciones excitantes.

10. Ano. Se puede estimular con pañoletas en telas muy suaves, como la seda o simplemente por medio del tacto.

chico.jpgComo regla de oro, para convertir el cuerpo en una sola zona erógena hay que tomarse más tiempo al momento de las relaciones sexuales. Los hombres tienen que olvidarse de eyacular tan rápido y, más bien, deben permitir que sus parejas conozcan su cuerpo y lo recorran.

La clave para enloquecer de excitación no es centrarse en zonas específicas. Cada día hay que innovar, descubrir, investigar en ese momento qué puede excitar a la pareja. Un día puede ser el cabello, otro los glúteos y, cualquier otro, una de las partes obvias como el pene. En el sexo a cada quien hay que darle lo que le gusta y cuando lo necesite, todo depende de las circunstancias.

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